La apuesta chilena por la desalinización de agua.

planta desalinizadora.jpgLa planta desalinizadora de Antofagasta es una de las más modernas de la región, pero su funcionamiento no ha estado exento de problemas. Hay dos plantas para consumo humano en el norte y se proyecta una tercera.


Por Cristina Espinoza / La Nación

La apuesta chilena por la desalinización de agua La amenaza de menos lluvias y el retroceso de los glaciares vaticinan que los problemas en el futuro serán por agua. La desalinización asoma como una alternativa, sobre todo en países costeros, aunque aún a un alto costo. Chile ya tiene plantas funcionando y Arica-Parinacota pretende cubrir el 100% del suministro
para el 2014.

Con el 97% del agua presente en el planeta distribuida en los océanos, un 2% congelada en los polos y sólo un 1% disponible para uso directo del hombre, la desalinización de agua de mar podría convertirse en la solución definitiva para un país con amplias zonas áridas y larga costa como Chile. Más aún si a eso sumamos la creciente amenaza de escasez, gatillada por las consecuencias del cambio climático.

"En algunos lugares de Chile la única fuente que va a permitir el abastecimiento de agua potable será la desalinización de agua de mar y, probablemente, gran parte del desarrollo minero va a estar asociado al uso de agua desalada, sin embargo, la desalinización a gran escala y en el resto de las regiones, dependerá de la demanda y que el costo de producción se vuelva competitivo", sostiene Rodrigo Weisner, director de Aguas del MOP.

Desalinizar un metro cúbico de agua de mar cuesta hoy alrededor de un dólar (625 pesos), precio que varía según el costo de la energía y de lo competitiva que sea la planta. Es decir, debe producir, al menos 500 litros por segundo.

Si bien existen plantas que utilizan energía solar, no llegan a ser tan competitivas como aquellas abastecidas con petróleo, energía hidroeléctrica o nuclear.

"Desalinizar agua de mar en sectores como el norte de nuestro país puede seruna muy efectiva solución a los problemas de agua que se vienen en Chile, en parte por el calentamiento global, el aumento de la actividad minero industrial y el pésimo trato tecnológico y cultural que damos a nuestras aguas dulces", señala el ingeniero civil electrónico Pedro Serrano, académico de la Universidad Técnica Federico Santa María y ex director de Fundación Terram.

Todo depende de la tecnología utilizada y el destino de las aguas que se desalinicen.

"Una cosa es desalinizar aguas para consumo humano en poblados y
ciudades, pero usar agua desalinizada y potabilizada, con gran costo y esfuerzo para los sistemas de higiene y sanidad, podría ser una contradicción poco inteligente.

No podemos desarrollar una tecnología como esta para luego tirar el
agua por el WC o darnos duchas de 100 litros", enfatiza.

De la calidad que puede otorgar para el consumo humano, no hay dudas, pues el proceso puede eliminar todas las sales e incluso se puede rediseñar la cantidad de minerales. "El agua de mar siempre va a ser más pura a partir del tratamiento, por consiguiente siempre vas a tener asegurada a la población no sólo del suministro sino también de la calidad", sostiene Juan Manuel Sepúlveda, gerente general de Desalant S.A., filial de la compañía española Inima- OHL, que opera dos plantas desalinizadoras en Chile.

¿Conveniente? La idea es buena, pero los resultados hasta el momento han sido dispares, por lo menos en Chile.

Minera Escondida comenzó a operar su primera planta en 2006 (Puerto Coloso) y hoy generan 525 litros de agua desalinizada por segundo. Los beneficios han sido tales que planearon construir una nueva planta, que fue postergada debido a la baja en el precio del cobre. "No obstante, el proceso de Estudio de Impacto Ambiental (EIA) continúa en curso", sostienen en la compañía. Lo mismo pasa con el proyecto El Morro, de la minera Xstrata Copper, en la Región de Atacama, que contempla la instalación de una desalinizadora que genere 650 litros por segundo.


Son las empresas sanitarias las que han tardado en obtener beneficios.

En 2001, Desalant S.A. se adjudicó la construcción y operación de la primera planta de desalinización a gran escala en Chile, que hoy produce 26 mil metros cúbicos diarios de agua potable y que pretende llegar al doble a 2010. Pero el proyecto -que permitiría a la empresa sanitaria Aguas Antofagasta satisfacer la demanda de agua potable tanto a la población como a la industria minera de la región- ha tenido problemas.

En septiembre de 2008, Desalant estaba al borde de la quiebra, debido a los altos costos de la energía y al nulo acuerdo con Aguas Antofagasta -ligada al grupo Luksic- que distribuye sus servicios. La empresa sanitaria estaba optando por utilizar las fuentes convencionales y más económicas de agua y recurrir a Desalant sólo en caso de mayor demanda.

Sepúlveda aclara que el problema gatillado por el alza de tarifas está resuelto y que "de hecho, las necesidades hídricas de la compañía han hecho doblar la producción de agua desalinizada. Nunca se ha dejado de producir menos de la cantidad acordada (26 mil m3)", señala. Según Weisner, la planta abastece al 30% de la población.

Pero, a las pérdidas económicas de la española se suman las críticas hacia su desempeño en la planta desaladora de Arica (donde operan como Desalari) y que potabiliza las salobres aguas del río Lluta.

A fines de 2006 se anunció que el agua distribuida a través de Aguas del Altiplano a la población del sur de Arica, contenía niveles de boro mucho más altos que los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, aún con la desaladora funcionando.

Tratar de cumplir con las recomendaciones internacionales, según Sepúlveda, significa doblar los costos de producción.

Según el intendente de la Región de Arica-Parinacota, Luis Rocafull, los niveles de boro en el agua persisten, aunque lo enfrentan a través de la desviación de las aguas que tienen mayor contenido bórico y "la mezcla del agua desalada con otras más puras provenientes de los pozos de Azapa".

Sin embargo, esta última solución contribuye a la sobreexplotación del recurso hídrico en la zona, utilizado para el consumo humano, minero y para el riego.

Por eso, asegura Rocafull, la construcción de una nueva desalinizadora de agua de mar, anunciada por la Presidenta Michelle Bachelet como parte del Plan Hídrico para Arica-Parinacota es fundamental. "Mitigaría la sobreexplotación de Azapa y al 2014 cubriría la demanda de agua del 100% de la población", indica.

Entre marzo y abril de 2009 se abrirá la calificación de empresas nacionales e internacionales, tras lo cual se llamará a licitación con las seleccionadas que competirán por adjudicarse el diseño, ejecución y operación del proyecto.

La Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) ya terminó el informe de factibilidad y las estimaciones de costos. Se invertirían $23 mil millones en la primera etapa (hacia 2011), "que nos permitiría producir 200 litros por segundo, poco más del 50% del agua que hoy se consume en Arica, y una segunda etapa, el año 2014, de $10 mil millones, con los que llegaremos a 400 litros por segundo, lo óptimo para satisfacer la demanda de agua potable que tenemos en la región", sostiene el intendente.

Aunque la desalinizadora podría solucionar el problema de la calidad del agua en Arica, no concita el apoyo general. Los foros de diarios ciudadanos y de varios profesionales de la región critican la iniciativa. Basados en la experiencia con Desalari, se oponen a la instalación porque creen que la región aún tiene recursos que explotar, como las aguas subterráneas.

ENVIADO POR EL SR. RAÚL CAMPILLO U., HIDROGEÓLOGO

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